
Una historia sobre un pareja de treintañeros un poco modernos y superficiales, que pretenden devolver a su hijo adoptado de 8 años-si es que un niño se puede devolver-.
A pesar de un principio lento, la historia, claustrofobica ya que se desarrolla casi toda la trama principal en una única localización, va cogiendo fuerza y ganando interés, según avanza, con un padre inseguro e irascible en una profunda crisis sentimental, con una mujer que intenta convencerle infructuosamente de que el niño les necesita y no pueden dejarlo tirado como otras parejas han hecho antes.
Una historia dura y desgarradora por momentos con un niño, cuya madre biológica hace un papel muy rico en matices y cuyo sencillo vestuario le sirve para transformarse en dos papeles opuestos, uno en su vida en libertad, otro en la prisión en la que le toca trabajar todos los días y que le recuerda constantemente los errores cometidos en su pasado con el alcohol. Interesante crítica de los interminables trámites para adoptar a un niño, cuando el que lo desee puede tenerlo de forma natural sin la necesidad de ser APTO, segun los informes de una asistente social, interpretada magistralmente por Marta Aledo.
Jaime Santa-Olalla