lunes, 17 de febrero de 2020

And then we danced, de Levan Akin


 
 
A mí, personalmente me ha cautivado And then we danced. De forma ordenada y limpia, la película va adentrándose en el conflicto. Comienza mostrando el entorno donde se desarrolla la historia; el país, Georgia, el barrio donde vive el protagonista, su familia, su trabajo y la compañía en la que baila, que representa el folklore del país, donde el bailarín se identifica con lo varonil y la bailarina con la virginidad y la pureza. El protagonista, Levan Gelbakhiani, tiene un físico que cautiva a la cámara, además de sus extraordinarias dotes de bailarín, es su expresión gestual, sus ojos, sus labios y sus manos, el único diálogo, a veces, que tiene la película para expresar los conflictos de un joven bailarín, que quiere triunfar en la danza, a pesar de todos los obstáculos con los que convive, en una familia de pocos recursos y en una sociedad donde la homosexualidad no está aceptada.

 
Luce la maestría del director, Levan Akin, en las escenas en las que el protagonista se enamora, las miradas, el coqueteo, la lucha por disimular, momentos llenos de sonrisas, ternura, felicidad, escenas en la que la pasión emociona.
Otro momento espectacular de la película es la danza final, la coreografía pasea por la ira del bailarín, por el enfado con la sociedad en la que vive y que está representada magníficamente por los dos directores de la compañía de baile, pasando por los momentos de dolor físico, y culmina con la exaltación de su homosexualidad donde convierte los pasos de baile en las alas que le harán volar a su verdadero ser, como persona y como bailarín.

Primera colaboración de Tony Grande

jueves, 2 de enero de 2020

Luce de Julios Onah

Comienzo el recién iniciado 2020 hablando de Luce, una cinta aun no estrenada en las salas españolas, que se pudo ver en el Festival de Sundance y que he podido visionar en una plataforma de pago por visión.
No había oído absolutamente nada de Luce. Me llamo la atención el cartel, con los rostros de los cuatro protagonistas de la historia. Unos padres, Naomi Watts y Tim Roth, su hijo adoptivo Kelvin Harrison Jr. y su profesora del instituto Octavia Spencer. También me sedujo la historia. Antes de contaros el argumento, una anécdota; cuando busco LUCE en Google para encontrar el cartel, me salen decenas de fotos de otra película con título parecido (Lucy) y de su protagonista, Scarlet Johansson. Eso demuestra que en España aun apenas se ha generado información de esta nueva película cuya fecha de estreno está prevista para el 29 de enero.

Han pasado diez años desde que Amy y Peter Edgar adoptasen un niño procedente de la guerra de Eritrea, donde tuvo lugar una guerra civil. Luce Edgar (Kelvin Harrison Jr.) se ha convertido en un estudiante modelo al que todo el mundo adora dentro de su comunidad en Arlington, Virginia. Una de sus profesoras, Harriet Wilson, está convencida de que Luce se convertirá en un símbolo de la excelencia negra, un referente para sus compañeros y para la gente que le rodea. Sin embargo, a Harriet le produce una gran inquietud el descubrir que Luce defiende la violencia en determinados escenarios políticos en una de sus redacciones, en la que elige la voz del provocativo filósofo, psiquiatra y revolucionario Frantz Fanon para hacer eco de sus ideas sobre la necesidad de la violencia en la lucha contra el colonialismo. Harriet cita a Amy Edgar para comentarle sobre la redacción y sobre algo que ha descubierto en la taquilla de su hijo.
 
La película, basada en la obra de teatro del mismo título de JC LEE, empieza con un travelling hacia una taquilla que acaba en un primer plano, justo en el momento en que se abre la taquilla, unas manos depositan dentro de la misma una bolsa de papel marrón y se cierra la puerta. Luce atrapa tu atención durante todo el metraje;  es una película absorbente e inquietante,  a ratos incómoda, y que permanentemente te va lanzando preguntas sin respuesta ¿Soy como esperan que sea? ¿Seré lo suficientemente brillante en mis estudios como esperan de mi?
 

Unos brillantes diálogos entre los padres y el chico, abren la caja de la desconfianza que va creando un ambiente hostil en el hogar. ¿Es el chico lo que parece? ¿O esconde una violencia latente? La magnífica banda sonora contribuye a crear ese tono desasosegante de la película.
Harriet tiene una hermana con problemas (no mencionaré de qué tipo) que le da una profundidad poliédrica a su personaje, a quien le gusta elegir a ciertos alumnos con los que ejemplificar actitudes basadas en estereotipos. Algo que molesta a Luce.
 
Aunque la película está bien resuelta  y deja que el espectador tome sus propias conclusiones respecto a ciertas preguntas sin respuesta planteadas en la cinta, deja algunos cabos sueltos para mi gusto. Un muy buen reparto encabezado por Kelvin Harrison Jr. que compone un personaje ambiguo, con una profundidad sobresaliente,  lleno de matices y de claroscuros, y que recogerá buenas críticas a buen seguro. Y para terminar os lanzaré yo una pregunta. ¿A qué político os recuerda el protagonista de Luce