En el reparto destacan un jovencísimo Richard Gere, en uno de sus primeros papeles; luego vendrían American gigoló (1980) u Oficial y caballero (1982), Brooke Adams y Sam Shepard.
El rodaje estuvo marcado por las dificultades de grabar solamente durante "la hora mágica", esto es, al atardecer y al amanecer, con lo que solo disponían de unos 20 minutos al día, que les exigía tener todo muy bien organizado. Néstor Almendros, al alargarse demasiado el rodaje, tuvo que dejarlo inconcluso, ya que tenía compromisos en Europa para rodar con François Truffaut. Haskell Wexler fue su sustituto durante la última semana de rodaje, pero en los créditos finales, solo aparece Almendros. Para añadir problemas a la producción, el montaje se alargó durante dos largos años en los que el director no lograba estar satisfecho con el resultado final. Al inicio del rodaje habían desechado el guion en una búsqueda de naturalizar su propuesta con ayuda de improvisaciones de los actores, con lo que habían obtenido unas escenas en conjunto un poco deslavazado. Pero como solución, se les ocurrió la brillante idea de que Linda fuese la narradora, con voz en off, durante toda la película.
Como anécdota curiosa quiero contaros que para la mítica escena de la plaga de langostas, perdón por el pequeño spoiler, se les ocurrió rodarla de una forma muy creativa, esto es usando cáscaras de cacahuetes, tiradas desde un avión y los actores caminando hacia atrás. Con lo que el resultado final fue los actores caminando hacia adelante y las cáscaras subiendo hacia el cielo, como si de langostas reales se tratase, efecto muy conseguido.
Para terminar, añadir que Días del cielo tiene algo de documental y mucho de cine mudo, ya que en muchas de las escenas no hay diálogos, pero no son necesarios por la enorme belleza de los paisajes.
7 de 10.




