Después de Kim, vista en el recien inaugurado Festival de Málaga, es una historia de personajes, con una pareja de ex cónyuges que se llevan mal y que no se soportan y que además han estado sin tener noticias de su hija durante años. En la primera escena sabemos a la vez que ellos que su hija ha fallecido en España y deciden viajar en búsqueda del cadáver descubriendo que tienen un nieto cuya existencia desconocían. Son dos personajes antagónicos maniáticos y incompatibles. Ella enfrenta el duelo desde la parálisis total, él, desde la acción. No he llegado a tener empatía por ella en ningún momento mientras que por él sí. Están estupendos tanto Adriana Ozores como Darío Grandinetti en los personajes principales y destaca Cristina Rosenvinge en un personaje secundario que también compone una de las canciones de la película. La historia, basada en la novela del mismo nombre, sucede en Benidorm y esta dirigida por Ángeles González Sinde que ya nos regaló hace años su ópera prima, La suerte dormida también con Ozores de prima donna. Está producida por Tornasol films que lleva participando en el Festival de Málaga desde sus primeras ediciones.
Como curiosidad comentar que en la novela la hija aparece a modo de sucesivos flashbacks desgranando detalles sobre su vida; en cambio en la película permanece en el anonimato, sólo la conocemos a través de los ojos de las personas que la trataron.
Me ha gustado especialmente la visión profunda de la condición humana que siempre nos ofrece González Sinde.
7 de 10.


