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miércoles, 18 de diciembre de 2024

Querer, de Alauda Ruiz de Azua

Tras 30 años de matrimonio y dos hijos en común, Miren abandona su casa y denuncia a su marido por violación y abusos continuados. La serie se inicia justo con la secuencia en la que Miren ha decidido irse y empieza a hacer el equipaje apresuradamente antes que su marido regrese del trabajo. 

Los actores de esta serie de 4 episodios están muy bien medidos, tanto Nagore Aramburu como Pedro Casablanc,  en sendos personajes de los cónyuges del matrimonio. A él lo tememos y a ella la compadecemos.  Y los hijos, Iván Pellicer y Miguel Bernadeau. Cada uno con una personalidad bien definida, uno más parecido a su padre, el otro más a su madre. Cada uno cree la verdad de uno de sus progenitores y eso les distancia y casi enemista con el otro bando, generando tremenda tensión en el ámbito familiar. Hay mucha verdad en la historia. Un guion al que no le sobra ni una coma, saca provecho de cuatro buenos interpretes que hacen creíbles y poderosos a sus personajes. con unos brillantes diálogos. También cabe destacar el personaje de la abogada de Miren, interpretada por una solvente Loreto Mauleón

La larga e intensa secuencia del juicio, que dura un episodio completo, está muy bien contada. El episodio final aporta ingredientes relevantes y matices que hacen redonda la historia. La serie está dirigida por Alauda Ruiz de Azua que ya nos sorprendió en el 2022 con su laureada ópera prima Cinco lobitos, (Goya a la mejor dirección novel) que también versaba sobre la familia como centro neurálgico de la trama. 

Querer nos ofrece un retrato veraz de un manipulador al que con su labia y don de buen comunicador costaría no creer. Pedro Casablanc está inmenso en un personaje con varias caras y múltiples capas, una amable y tierna, otra dura y temible, otra agresiva e invasiva. No sabemos si es ceguera lo que le impide reconocerse como lo que es, o es simple negación del patriarca todopoderoso en el que se ha erigido. A veces la violencia en el hogar se instaura de tal forma que llega a convertirse en algo difícil de percibir desde dentro. 

Hemos visto muchas películas o series en las que el tema principal es la familia, pero aquí el retrato se ha hecho con mayor minuciosidad, se perciben particularidades que enriquecen la narración. La relación de Aitor, el hijo mayor con su hijo pequeño, nos demuestra que los patrones aprendidos se repiten generación tras generación salvo que haya un interés y determinación por interrumpirlos. Hay cierta dureza de ese padre joven hacia su hijo al que la madre trata con más dulzura y comprensión.  
Me ha tocado mucho la evolución que algunos personajes llegan a tener en tan solo 4 episodios y cómo ello nos conmueve, pero es que transcurren 3 años desde el momento en el que la madre se va del hogar hasta que se celebra el juicio. 

Hay algunas escenas que se me gustaría destacar; la cena familiar de Iñigo, con su madre y hermanas poniendo a caldo a su ex mujer, mientras su hijo mayor presente en la cena, asiste atónito al linchamiento familiar de Miren. O la del pasillo del hospital en el que Iñigo intimida a una Miren que va perdiendo el miedo a ese monstruo en el que se ha convertido su ex marido y que deja al descubierto su verdadera naturaleza.  También me dejó huella la escena tras el juicio, en la que  Aitor vomita. Su expresión cuando es interpelado por la abogada de su madre,  si considera normal la actitud del padre en diversos momentos, es brutal. 

Por último mencionar que Querer fue premiada en los recientes premios Forqué en tres categorias. Mejor serie, mejor actor principal y mejor actriz principal. 

sábado, 9 de marzo de 2024

Disco Ibiza Locomia de Kike Maillo

El último dia de proyecciones en el 27 festival de Málaga, he podido ver una divertida, fresca y colorista historia sobre el famoso grupo de los años 90 Locomía. La historia esta contada en dos tiempos principalmente, a final de los 80 contando el origen del grupo en la Ibiza rompedora y trasgresora, momento en el que eran más de 4 los componentes del grupo. Y en otro momento dado, tres años más tarde, cuando se reúnen los cuatro con su productor, un más que correcto Alberto Ammamn y una mediadora (Eva Llorach) para resolver unas diferencias importantes que no voy a desvelar. 

La historia está bien contada, tiene ritmo. Los números musicales están bien conseguidos al igual que el llamativo y original vestuario y esos famosisimos enormes abanicos que sabían mover con gran habilidad.  El montaje es muy ágil y no aburre en casi ningún momento.  Y los temas musicales para la banda sonora están bien elegidos. El reparto lo componen un ramillete de chicos monos, entre los que destacan especialmente Pol Granch e Iván Pellicer; el protagonista, interpretado por un sempiterno en las series actuales Jaime Lorente, con un amaneramiento poco creíble con un muñequeo que se ve impostado y nada orgánico. La única chica con protagonismo es Blanca Suárez, sin mencionar a la mediadora. Hay algunos personajes cuyos retratos son más bien una caricatura, pero ofrecen escenas divertidas con risas aseguradas.  

Locomia tiene ritmo y ofrece lo que se espera de ella: pura diversión, hedonismo,  fiestas, droga a cascoporro y música ochentera. 

Hay alguna escena con una orgía que quizás se les fue la mano con tanta chica de figuración, pues de todos era bien sabido la sexualidad de los cantantes. 

Yo tuve la suerte de no ver la serie sobre el grupo que se estrenó el año pasado, que según comentaban era menos divertida, menos festiva y más dramática. Aquí todo fluye hacia lo ligero y evita lo dramático.