Una película valiente con un guión soberbio que toca temas más que interesantes sobre la soledad, la homosexualidad, el sexo en la tercera edad y los armarios que nos rodean en esta sociedad tan supuestamente tolerante. Un gran reparto compone una serie de personajes de esos que se te quedan grabados en la retina, que dotan de credibilidad a una historia dura, a la par que profunda y tremendamente conmovedora, sobre Vicente, un hombre de setenta y cuatro años que se ve obligado por razones que no quiero desvelar a ser ingresado en una residencia de ancianos. Destacan Jose Ramón Soroiz, Kandido Uranga y Nagore Aranburu en los principales papeles. La propuesta de los Moriarti ofrece varios giros de guión que aportan sorpresa y hacen que la trama avance hacia un final poco esperado y que resulta a la postre, sorprendente y demoledor.
Hay numerosas escenas a destacar pero tal vez hable de ellas en un añadido con Spoilers más adelante. Sólo comentar que me pareció preciosa la escena de la arena en la habitación residencia.
La historia se inicia en un Maspalomas luminoso y resplandeciente en un canto a la vida. Se recomienda ver la película en versión original ya que el doblaje es penoso.
10 de 10.
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