El ser odiado.
La película se inicia con una escena muy potente entre Barden y Luengo, que supone el reencuentro de padre e hija después de una larga ausencia de 13 años del progenitor. La secuencia de veinte minutos de duración se caracteriza por una gran naturalidad, explico la razón más adelante. Está planificada con múltiples de planos contraplanos, primeros y primerísimos planos y se hace intensa y fascinante. Ahí cada uno saca su carácter en un momento dado. Y se quitan las máscaras del quedar bien.
En esa secuencia el padre le ofrece a su hija uno de los papeles protagonistas de la película que está a punto de rodar y que se titula Desierto. La historia de El ser querido está marcada por una relación complicada entre padre e hija, aunque durante el 90% de la película, son más bien director y actriz, a secas. Y se nos narra cómo eso impregna toda la película, casi todas las secuencias y todo el rodaje de Desierto.
Sorogoyen nos regala un duelo interpretativo de altura entre Bardem y Luengo. Ambos están inmensos y serán, con toda seguridad, receptores de multitud de reconocimientos y premios. Ya lo están siendo, de hecho.
La historia tiene varias secuencias para el recuerdo pero sobre todo me ha dejado huella una, LA SECUENCIA, pero paso a detallar algunas:
1. La de la comida con la sopa de pescado, la multitud de tomas, con toda la parafernalia del rodaje que ello implica y con todo el maremagnum emocional que conlleva, resulta interesantísima, potente y desgarradora. Ahi el padre ausente vuelve para demostrar el padre que pudo haber sido pero no fue, con todo el crew de Desierto como testigos, y el personaje de Bardem roza el culmen del mayor patetismo posible, no diré por qué.
2. La secuencia del primer encuentro de Luengo con los hijos pequeños de Bardem. Los breves diálogos son chispeantes y llenos de significado.
3. Otra secuencia a destacar, es la llegada de Luengo a la localización del rodaje en un coche, dándonos cuenta como espectadores del poderio que tiene la producción de Desierto.
Nota. Cuando uno ve cine en pantalla grande y se olvida del móvil, se da cuenta de lo maravillosa que es la inmersión total durante dos horas en una historia.
La película tiene una serie de planos sueltos en blanco y negro que me descolocaron un poco.
El personaje de Luengo tiene una dualidad a destacar; brilla como actriz fuera de la película que están rodando, tiene mucha fuerza y trasmite, pero como personaje dentro de Desierto está anodina, gris e insegura. Otro punto a favor para Sorogoyen, que consigue dos papeles distintos para Luengo.
La secuencia del inicio se rodó de la siguiente forma: se citó a ambos actores en un restaurante para una improvisación durante un almuerzo informal en el que tenían que poner en común las diez páginas de guión que debían haberse estudiado. Sería el primer contacto de Javier Bardem y Víctoria Luengo. Y resulta un punto de partida fascinante.
Por último, destacar la preciosa fotografía de El ser querido, que en los espacios abiertos tiene un punto épico.
Y no quiero olvidar el paralelismo evidente entre El ser querido y la laureada Valor sentimental. Tienen muchas diferencias pero en común la figura paternal ausente y poco querida.
Sin duda estamos ante una obra culmen de este director. No se la pierdan.
9 de 10.
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